no eras nada de lo que solía encantarme
eras una masa inmóvil mas grande de lo que yo soy capaz de digerir...
no te amaba y fue muy triste.
El brillo de tus ojos y el sonido de tu risa se volvía opaco...
tu piel estaba gastada y seca
pero lo mas terrorífico fue:
-Que ya no eras mi espada ni me escudo, yo te había abandonado pasado mañana-
No hay comentarios:
Publicar un comentario